Frambuesa

Cómo elegirlos y conservarlos

Las frambuesas, según la variedad, maduran de forma escalonada durante los meses de verano y entrado el otoño, por lo que las podemos degustar durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre.

Los frutos han de ser gruesos, con la pulpa consistente y una coloración brillante e intensa. Tienen que estar duros y libres de moho y se tienen que sentir secos y frescos al tacto. El tallo deberá ser de un color verde vivo.

Las frambuesas se recogen cuando están bien maduras y han perdido toda su acidez. En el momento justo de su maduración la frambuesa se separa fácilmente del tallo. Esta fruta es sumamente delicada y perecedera, ya que sus numerosos granos llenos de jugo son tan sensibles que la manipulación, el calor o simplemente el contacto de unas con otras deteriora tanto su apariencia como su calidad. Una vez en el hogar, conviene guardarlas sin lavar y sin tapar en un envase llano, en una sola capa, y de cierre hermético en el frigorífico.