Arándano

Trucos de cocina

Su consumo como fruto fresco maduro se puede realizar acompañado de nata, helado o repostería. Se utiliza también para hacer zumos, mermeladas, jaleas, compotas, jarabes y es un magnífico relleno para tartas y pasteles. Se puede cocer lentamente con abundante azúcar y un poco de agua hasta que sus pieles exploten y adquieran un tono rubí. En la industria conservera tiene un papel muy importante como materia prima de mermeladas, de bebidas alcohólicas y sobre todo como colorante. El jugo de su pulpa se emplea en la preparación de salsas de cocina o como guarnición para carnes, especialmente de caza. Los arándanos negros y rojos se pueden secar como las pasas, pero pierden en gran parte su sabor durante el secado. El arándano rojo seco es mucho más dulce que el fresco y tiene un sabor que recuerda mucho a las manzanas. Pueden degustarse crudos o remojados en salsas y rellenos.

Tarrina de frutas

  • Tiempo: 40 minutos más 1 o 2 noches de refrigeración
  • Precio: 5-10€
  • Dificultad: Muy fácil
  • Raciones: 4
  • Temporada: Otoño
Ingredientes
  • 100 gramos de grosellas negras
  • 120 gramos de grosellas rojas
  • 110 gramos de arándanos
  • 350 gramos de fresas
  • 225 gramos de frambuesas
  • 4 láminas ó 10 gramos gelatina en polvo
  • 250 mililitros de vino rosado
  • 2 cucharadas de azúcar extrafino
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 75 mililitros de puré de frambuesas

Cómo se elabora

Seleccionar las frutas, retirar los tallos y, a continuación, mezclarlas con cuidado para no estropearlas. Poner a remojar la gelatina. Disponer cuidadosamente la fruta en un molde alargado de 13 x 23 x 7 centímetros de un kilo de capacidad, disponiendo la fruta más pequeña debajo. En un cazo pequeño, calentar la mitad del vino hasta que empiece a hervir. Retirar el cazo del fuego y añadir el azúcar, la gelatina y el zumo de limón. Remover para disolverlo bien. Incorporar el vino restante y las frambuesas en puré. Reservar 150 mililitros del líquido y verter el resto sobre la fruta. Cubrir la superficie con film transparente. Colocar encima un molde ligeramente pesado, de un kilo de peso, y refrigerarlo durante una hora, como mínimo, o toda la noche a ser posible, hasta que la tarrina esté cuajada. Retirar el molde de encima y el film transparente. Calentar ligeramente el líquido reservado y verterlo sobre la superficie de la tarrina. Cubrir de nuevo con el film transparente y refrigerar toda la noche. Justo antes de servir desmoldar la tarrina mojando un instante la base del molde en agua caliente y volcándolo sobre una fuente.

Cortar la tarrina en rodajas, decorarla con bayas frescas adicionales.

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