Albaricoque

Trucos de cocina

Dado su exquisito dulzor y su perfumada fragancia, los albaricoques se consumen principalmente como fruta fresca bien maduros, pues si se consumen cuando todavía están verdes resultan indigestos. De esta última forma, verdes y algo duros, se pueden cocer para utilizar de relleno en tartas y en espumas, o bien encurtirse con vinagre y clavos para preparar un condimento excelente como acompañamiento del jamón o de carnes frías.

Si son grandes y frescos, se pueden disponer sobre una pasta hojaldrada y confeccionar una tarta. También se pueden escalfar con azúcar y macerar en la misma proporción de brandy y almíbar.

En algunos lugares se suelen dejar secar sin hueso y se obtienen los conocidos "orejones", muy consumidos en nuestro país a partir de primeros del mes de septiembre y sobre todo en Navidad.

En Austria, son típicos los Knoedels o pastas de albaricoques, que se preparan a partir de la fruta fresca y pelada, envuelta en una pasta fina que a continuación se escalfa y se acompaña con mantequilla caliente derretida.

Tarta fría de albaricoques

  • Tiempo: Más de 2h
  • Precio: Inferior a 5€
  • Dificultad: Media
  • Raciones: 4
  • Temporada: Todo el año
Ingredientes
  • 200 g de albaricoques maduros
  • 40 g de bizcochos tipo sobaos o madalenas
  • 15 g de mantequilla
  • 200 g de queso philadelphia
  • 10 g de gelatina en láminas (3 unidades)
  • 30 g de azúcar

Cómo se elabora

Lavamos y abrimos los albaricoques maduros por la mitad, quitándoles el hueso. Los salteamos en una sartén con una cucharada de mantequilla, agregamos un poco de azúcar y cocinamos durante 5 minutos, para que se cocinen lo justo sin deshacerse. Sacamos la sartén del fuego y esperamos a que se enfríen.

Remojamos las láminas de gelatina en agua fría. Mezclamos la nata con el queso Philadelphia y el azúcar, y calentamos ligeramente (sin llegar a hervir). Añadimos la gelatina remojada y escurrida a esta mezcla templada, de manera que con el calor se deshaga. Removemos el queso y la gelatina formando una crema homogénea. Trituramos la mitad de los albaricoques y agregamos a esta crema.

En un molde de tarta pequeño, para 4 personas, colocamos en la base una masa de sobaos o madalenas trituradas con un poco de mantequilla derretida. Sobre esta base disponemos la otra mitad de los albaricoques en trocitos o láminas. Vertemos encima la crema de queso y albaricoques e introducimos la tarta en la nevera al menos durante 4 horas, para que se enfríe y cuaje antes de servir. Es recomendable hacerla de un día para otro (tapando el molde con un papel film para que no coja olor ni sabor de la nevera). Decoramos con trocitos de albaricoques y desmigado de galletas o de bizcochos antes de servir, o trocitos de cerezas para buscar el contraste de colores.

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